Mi nombre es “Miss Hope” y soy una jugadora compulsiva en vía de mi recuperación total.
Separadamente de mi maravilloso trabajo como “Miss Hope”, tengo otro de tiempo completo que también tiende a ser de aspecto humanitario.
No hace mucho tiempo atrás, tuve un trabajo (por primera vez) en la cárcel de criminales e insanos. Tenía que cumplimentarlo en 10 días continuos. Al principio, no sabía absolutamente nada al respecto. Ni bien entré al edificio, pasé por las entradas de seguridad. En ese momento observé a dos policías llevando una mujer con cadenas alrededor del cuello, brazos y piernas. Usualmente veo eso en las películas, pero no, yo estaba allí, en la vida real de todos los días de cualquier ser humano. Para mí, ser testigo de esa situación fue muy chocante.
Casi mi cuerpo se paralizó sin saber que hacer. Le pedí mucho a mi Dios para que me diese suficiente fuerzas para poder finalizar mi día de trabajo.
Después de pasar varios puntos de seguridad, finalmente conocí a mi cliente.
Estaba solo sentado en una esquina. Todo alrededor estaba inmaculado y muy bien amueblado pero no fue suficiente para que no me sintiera incómoda y extraña. Estaba al lado de un presidiaro muy peligroso que estaba encerrado debido a un crimen muy serio que había cometido hacía unos pocos meses atrás. A mi no me interesaba el porqué lo había hecho, él necesitaba “mi ayuda”.
Después de casi una hora, trabajando en ese ambiente, me sentía destrozada. No veía el momento de irme. Mi cuerpo se sentía desarmado. Había decidido durante la tarde, no volver a ese trabajo. No lo podía hacer... Luego de haber hablado con mi madre, ella me hizo entender que probablemente yo era su única esperanza de hablar con alguien del “mundo exterior”. Yo era la persona que lo podía entender sin preguntarle el cómo y porqué de su problema.
Finalmente, decidí regresar al siguiente día y llegué a completar mi servicio en las próximas dos semanas, sin ningún tipo de arrepentimiento.
En los primeros días de mi trabajo, no podía dormir, simplemente pensando en él, su vida y la vida de los otros. Algunas veces no apreciamos lo que tenemos. Sé por mi propia experiencia, que por más que uno cometa errores, siempre habrá una solución. Aunque sea una mínima solución pero por lo menos podemos continuar y comenzar nuestras vidas nuevamente. Algunas personas pierden control de sus vidas y solamente sus días están llenos de angustia y drama. Otros, tratan de salir de esos problemas que lo acechan, ya sea hablando con un amigo, familiar, doctor, reverendo, etc para que juntos puedan encontrar el camino correcto para un mundo mejor.
Mi madre dijo algo muy inteligente: “De alguna manera has tenido que cumplir este dificultoso trabajo pero a su vez te ha hecho pensar y aprender una lección muy dura”. He cometido tantos errores en mi vida cuando era jugadora compulsiva... Tengo mucha “fortuna” el estar viva, bien y “libre”. El parar mi adicción fue como volver a la “libertad”.
Pido disculpas si mi historia fue un poquito triste , pero así es la vida...
Si quieres hablar con un amigo acerca de tu problema con el juego, puedes escribirme un e-mail a hope@sunnygrp.com y te contestaré dentro de las 24 horas, privada y confidencialmente, entre tú y yo.
La vida es muy simple. Lo que entrego vuelve hacia mí. Hoy elijo dar amor.